La sabiduría nos persigue, pero nosotros corremos más rápido.

(Inscripción de un autor anónimo en una de las murallas de la ciudad)

Porqué escoger esta frase y no otra de las miles de frases célebres que existen y de personalidades que han marcado la historia del pensamiento como puede ser Sócrates, Quevedo, Rousseau, Sartre entre otros muchos que me vienen a la mente…Pues bien, porque la sabiduría puede residir entre cualquiera de nosotros a condición que nos abramos hacía ella por muy incomoda que sea, por muy impertinente a veces o por muy orgullosa, pero siempre tan imprescindible y tan difícil de alcanzar y de seducir…

Voy a intentar no correr tan rápido, coger el paso de la sabiduría y andar al lado o al menos pedirle el permiso de hacerlo. Por ello empezare a compartir mis pensamientos respaldada por el autor anónimo…

sábado, 27 de febrero de 2010

Elogio de un libro

Acabo de leer un libro que me encantó. Se titula “L’élégance du hérisson” ("La elegancia de un erizo") de Muriel Barbery. Lo leí en francés pero estoy segura que hay traducciones… y si fuese así me gustaría dar un humilde pero firme consejo para leerlo.

Los dos protagonistas, una conserje en su cincuentena y una joven muchacha de 12 años, hija de unos ricos papás socialistas que viven en un inmueble de lujo en pleno corazón elitista de Paris, comparten con nosotros sus pensamientos…

Pensamientos críticos, con mucho humor, y sobre todo con mucha naturalidad propia de las personas que saben reflexionar sobre su entorno…

La conserje resulta ser una persona culta, que lee, se interesa por cosas variadas, complejas, pero se esconde bajo el “disfraz” de alguien de su profesión o mejor dicho bajo el disfraz del estereotipo que los demás inquilinos del inmueble tienen de un conserje… es decir, alguien con poca cultura, pobre, sin gusto ni pretensiones…
Estos mismos ricos inquilinos que creen ser la crème de la crème de la sociedad resultan ser en su gran mayoría unos pobres de espíritu, vulgares, marujas de poca pretensión y cotillas de baja monta….

No quiero dar más pistas ni contar la trama del libro, pero es un libro que hace pensar sobre cómo vivimos, qué es lo que pretendemos ser a nuestros propios ojos, nuestros complejos, traumas, pequeñas tragedias a gran escala personal que puedan marcarnos o hacer cambiar de rumbo emocional y afectivo… deseos de ser comprendidos pero no a toda costa sino tal como somos… y sobre todo a mí me transmitió un fuerte sentimiento de que la vida es muy corta y que nunca se sabe lo que puede suceder y que lo importante es poder disfrutar de pequeñas y grandes cosas, de las personas que nos gustan y no dejar pasar las oportunidades de conocerlas… y la equivoca impresión que tenemos del supuesto control sobre nuestras vidas… y hasta cierto punto quizás lo tengamos, pero lo tenemos quizás en lo material, pero en cuanto a la vida, al amor, a la amistad, a la tristeza, frustración, pasión… ¿realmente tenemos este control?... ¿realmente es necesario tenerlo?... ¿realmente son controlables? …

Una de las últimas frases del libro me quedó grabada: la niña de 12 años que pensaba suicidarse después de incendiar el inmueble donde vivía con sus padres (bueno, suena muy gore pero en realidad está contado con un humor y suavidad extrema), al final cambia de idea y decide buscar “los siempres” en “el nunca”, la continuidad en el fin…

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