La sabiduría nos persigue, pero nosotros corremos más rápido.

(Inscripción de un autor anónimo en una de las murallas de la ciudad)

Porqué escoger esta frase y no otra de las miles de frases célebres que existen y de personalidades que han marcado la historia del pensamiento como puede ser Sócrates, Quevedo, Rousseau, Sartre entre otros muchos que me vienen a la mente…Pues bien, porque la sabiduría puede residir entre cualquiera de nosotros a condición que nos abramos hacía ella por muy incomoda que sea, por muy impertinente a veces o por muy orgullosa, pero siempre tan imprescindible y tan difícil de alcanzar y de seducir…

Voy a intentar no correr tan rápido, coger el paso de la sabiduría y andar al lado o al menos pedirle el permiso de hacerlo. Por ello empezare a compartir mis pensamientos respaldada por el autor anónimo…

domingo, 2 de mayo de 2010

“Botellón” o cuando se desplazan los valores…

Ayer fue el día 1 de mayo, el día de trabajador. En su esencia se supone que se alaba al trabajador y para mi no es solo el obrero (¿además donde están los obreros? Hoy en día ninguno admitiría serlo, todos quieren ser o aparentar a la burguesía, aunque modesta pero burguesía, lo que comúnmente se denomina “la clase media” y tan media en muchas ocasiones, que más parece mediocre), para mi el día 1 de mayo es el día de cualquier persona que con su esfuerzo, es decir, trabajo, bien sea mental, físico o ambos combinados, logra al menos algunas de sus metas. Claro está que para empezar tiene que tener estas mismas metas… Y aquí empieza el problema o mejor dicho, el abismo entre metas sustanciales y artificiales…

Las metas sustanciales son de menos visibilidad externa, es el crecimiento intelectual, emocional que obtiene una persona, es la madurez, la sensatez y el profesionalismo en todo aquello que esté haciendo. La escala puede ser amplia, mejor dicho, abarcar todo tipo de profesión, desde el barrendero hasta el ministro. Desgraciadamente se ve poco profesionalismo, dejadez en todos los niveles. Prima la falsa doctrina -apoyada y aplaudida por casi toda la población- de “ganar mucho con ningún o mínimo esfuerzo”…

Y ahí entra la meta artificial que cada vez se hace más potente y más presente. Las metas artificiales son muy visibles de cara al exterior, puede ser una casa impresionante, un coche potente, un estilo de vida exuberante… no estoy en contra de todo esto, es más, como cualquier ser humano, me gusta el lujo, me gusta el buen vivir, me gusta el disfrute y el gozo… sería un hipócrita en decir que no me atraen estas cosas… pero hay un pero y es que me gusta todo esto cuando está construido sobre una base sólida de esfuerzo y trabajo, experiencia y madurez. Porque de lo contrario ¿de qué me sirve tener todo el lujo si estoy endeudada hasta la médula y cada vez que recibo una carta en el buzón tiemblo por si es un aviso de impago… o que tener todo con un cerebro del tamaño de una nuez y mente cerrada y primitiva que me impiden valorarlo, disfrutarlo o compartirlo?

En todas las grandes fortunas de este mundo ha habido un bisabuelo que ha empezado desde una bajísima escala y ha llegado a crear un imperio, lo ha hecho trabajando, empleando su mente y sus capacidades seguramente extraordinarias. Admiro a este tipo de gente e historias familiares y sobre todo aquellos que educan luego a sus hijos y nietos en el mismo sentido de aprecio y respeto hacia el trabajo y el esfuerzo.

A mi me han educado con este valor imprescindible para llegar a ser alguien en esta vida, me han dicho siempre que una persona tiene que valer por sí misma y tiene que crecer constantemente, aprender sin parar y tener ambición de superarse a si mismo, que es lo realmente difícil.

Cada fin de semana voy al gimnasio… una fila de máquinas de cardio frente a una fila de televisores con toda la extensa pero no tan variada programación de los canales nacionales y locales. Aun si llevo mi música, no puedo evitar echar de vez en cuando el vistazo sobre algún programa de turno que se trasmite en el momento. Y voy viendo el desfile de los pseudo ídolos de hoy en día. Los pseudo ídolos de la juventud… Provienen generalmente del mundillo de la farándula… y aquellos que han entrado en la vida de esta misma farándula, y no por la puerta, sino por la cama en la mayoría de los casos … Todo lo que se transmite es una farsa, un vaudeville de gente cutre, mediocre, con poco gusto y dignidad propia… Pero lo triste de todo esto es que son estos los que imponen a la mayoría de la juventud los falsos valores artificiales que giran en torno a llegar a ser conocido cueste lo que cueste y sin el más mínimo esfuerzo (salvo sudando en la cama en plena acción y aun así habría que ver…)…luego hay otros ídolos que son los alcaldes corruptos con la “divas” pasadas de rosca o politiquillos que en base a especulación, enriquecen las arcas de sus familias y amigos… No producen nada, ningún esfuerzo, todo artimañas y chanchullos, todo basado en paja y polvo, así nos va… que no tenemos ni economía fuerte, ni empresarios brillantes (salvo algunos que se pueden nombrar empleando los dedos de una mano, bueno…concedo las dos manos….), ni gente con ambición sana de llegar a ser alguien en esta vida por sus propios esfuerzos…

También es un valor inestimable saber reconocer los fallos y hacerles frente… pero para ello hay que tener la madurez y no echar la culpa al país vecino, al complot mundial, ni a la mala suerte… mientras no sepamos ser críticos con nosotros mismos, no llegaremos a nada, puesto que todo nos parecerá bien pero es el mundo exterior que será el malo…
Esta actitud victimista de “yo soy bueno, pero nadie me comprende” está muy extendida desgraciadamente y la veo a diario en mi trabajo… y son las personas con está actitud que no llegan a nada, que siempre están en una depresión, contra el mundo y con una tolerancia bajísima por no decir cero de cara a las dificultades… dificultades que en realidad son superables si uno sabe esforzarse y no dejar caer los brazos…

Una última reflexión… hace unos años, allá por la primavera, viendo las noticias de un canal francés de TV, vi a miles de estudiantes manifestarse contra la modificación de la ley laboral propulsada por el gobierno de Chirac dirigida hacia los jóvenes. Se manifestaban no porque no querían trabajar sino porque no querían que les explotasen. Durante los mismos días en los canales de TV españoles ponían un breve reportaje sobre la manifestación de los jóvenes españoles en las grandes ciudades de España… manifestándose para tener el derecho a….. “botellón”… No digo este ejemplo para herir la sensibilidad de nadie, sobre todo que no se trata de sensibilidades, sino de dejar ver que los valores en España se están desplazando… y eso que el vecino francés (en este caso), tampoco es que tenga una juventud extraordinaria… Se nos olvidan millones de chinos, brasileños, hindúes, rusos…. y muchos más que tienen ansia de trabajar, son extremadamente competitivos…y quieren lograr sus metas… metas sustanciales que les permitirán tener una vida mejor, un futuro estable y un nivel de vida digno y no falso…

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