El otro día en una conversación con un hombre aparentemente de buena posición social y cultural y con una cierta sospecha de pequeños destellos de inteligencia en la mirada me dí cuenta de que no esperaba de mi un diálogo coherente que durase más de una hora. Es más, el muy hijo de sus tiempos y en un intento de hacerme un cumplido me dijo que yo tenía neuronas… (Él solito llegó a ello que ya por sí no es poco)… La verdad es que tengo más neuronas de lo que se espera de una mujer por aquí. Seguramente porque una mujer con neuronas asusta, hace sentir a un hombre estadísticamente medio-gris incomodo y le quita la superioridad en la que él lleva creyendo durante siglos (algo así como memoria ancestral)… Pero lo que más me provoca el rechazo no es el hecho de tener un interlocutor que se atreve a evaluar mis neuronas, sino vivir en tiempos en los que todavía tenemos que andar preconizando por las esquinas la igualdad entre hombres y mujeres, sacando cuotas de ellas y ellos en un espacio de x metros cuadrados. Y todo esto apoyado por “miembros” y “miembras”, padres y madres de la política de Igualdad.
Creo que estos “cerebros” y “cerebras” confunden dos cosas o dos conceptos: la igualdad y el igualitarismo.
Analicemos estos dos conceptos en nuestra vida diaria. ¿Es un claro signo de igualdad o de igualitarismo tener una mujer embarazada de pié y un hombre sentado en el banquillo en el vagón del metro? ¿Es un claro signo de igualdad o de igualitarismo de ver a un hombre entrar corriendo por la puerta de cercanías empujando a la mujer? Los ejemplos pueden seguir, son muchos. Para mi es igualitarismo puro y duro y además una clara falta de educación de comportamiento cívico. Yo no he pedido que me igualen a la condición de los hombres y por consiguiente me traten como si fuera un hombre (entre tíos machos y tipos duros). Somos distintos por naturaleza, por biología, por la forma de ser y ver el mundo y eso da sal a la vida. Pero en ningún momento somos inferiores o superiores por el mero hecho de ser un hombre o una mujer. Somos diferentes, por tanto no nos podemos igualar. Quiero que me abran la puerta, que me dejen pasar primera, que me levanten un objeto caído del suelo… Soy una Mujer.
¿Es un claro signo de igualdad o de igualitarismo tener una mujer al mando (eso sí, a condición que valga y no por el hecho de ser una mujer)? ¿Es un claro signo de igualdad o de igualitarismo remunerar el trabajo de una mujer al igual que el de un hombre? Los ejemplos, una vez más, son muchos… Para mi son ejemplos de igualdad. A cada uno, y sin tener en cuenta la condición de género, se le da la misma oportunidad... Soy una Profesional.
sábado, 23 de enero de 2010
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Mon cherie...cuando un hombre quiere matar a un tigre lo llama deporte, cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad...ces't la vie y ces`t la igualdad...
ResponderEliminar...George Bernard Shaw dixit....
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